Pasodoble 1
Después de muchos quebrantos
y tantas noches en vela,
hoy los vecinos despiden
a don Antonio y a Manuela.
Después de una larga vida
manteniendo su entereza,
hoy bajaban la escalera,
aquella que desgastara miles de zapatos
cruzando por ella.
La morada donde cobijaran su amor infinito
y sobre la que corretearon sus cuatro chiquillos,
hoy la dejan sin mirar atrás
a sabiendas que no volverán,
cogiditos los dos de la mano
desnudos al miedo y a la soledad.
Y la pobre Manuela se desespera
del dolor y la injusticia
y llora Don Antonio
sólo de verla tan cansada de la vida.
Y por más que los llantos le limpie el rostro
y rieguen sus penas,
no hay consuelo que valga
cuando los secuaces distan su sentencia.
Maldita sociedad,
banqueros sinvergüenzas
que te chupan sin piedad.
Políticos que esconden tras su cara la verdad
y un pueblo que consiente (…)
maltratando su moral.
Y detrás dejaron su ilusión,
su honra, su vida, su orgullo y su honor.
Se van Don Antonio y su esposa Manuela
juntitos de la mano
sin casa y sin futuro
pero siempre unidos a su amor.
Pasodoble 2
Cuéntame un cuento abuelito
de esos que tanto me gustan,
que así me quedo tranquilo
y mi madre no se disgusta.
Cuéntame el del vagabundo
que entre payasadas y trucos
quiso un mundo diferente,
mientras que haciendo reir
hacía feliz a tantísima gente.
Y brotaron miles de recuerdos de melancolía
dándole el abuelo rienda suelta a su fantasía.
Y mirando al nieto comenzó,
esta es la historia de un trovador
que fue hijo de padres artistas
siendo un fatalista y un gran soñador.
Que le cantó a su tierra
y en su garganta con pasión le puso el alma.
Y llevó por bandera el señorío
y el sentir de la comparsa.
La leyenda contaba
que entre Candileja
un amor guardaba,
mientras que con su voz
cautivó el corazón
de los que le escuchaban.
Y cuentan por ahí
que en noches veraniegas
aún se escucha su cantar,
que el viento de levante
sopla para recordar
que a este poeta loco
nadie lo quiero olvidar.
Se durmió, el nieto se durmió.
Le besó en la frente
y se levantó.
No quiso ponerle final a este cuento
y se miró al espejo
con lágrimas en los ojos
mientras recordaba…
me llaman Charlot, Charlot, Charlot, Charlot.
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